El Granada logró su segunda victoria de la temporada como local y
se aleja de la zona de descenso al superar por 2-0 al Rayo Vallecano,
que con esta derrota corta su racha de cuatro triunfos consecutivos.
El equipo andaluz, que llevaba casi cuatro meses sin ganar en Los
Cármenes en la Liga, superó al madrileño, notable con el balón en los
pies pero inofensivo arriba, gracias a los goles de Amat en propia
puerta en el primer tiempo (24') y de Recio en el segundo (80').
El
Rayo dominó el choque en una primera parte aburrida y sin apenas
ocasiones de gol en la que las defensas se impusieron claramente sobre
los ataques.
Cuando más controlado tenían el choque los de Paco Jémez llegó el 1-0 con un balón largo que no alcanzó, demasiado confiado, Casado y
sí Nyom, que centró para que Amat rematara sobre su propia portería
cuando estaba en dura pugna por la posición con Ighalo.
La única opción rayista para empatar fue un cabezazo de Vázquez que
despejó a córner Roberto, mientras que, poco antes del descanso, Ighalo
hizo trabajar a Rubén con un lejano pero intencionado lanzamiento en el
que los locales pidieron penal por mano de Piti dentro del área.
El arranque de segundo tiempo fue espectacular, ya que el Rayo pudo
empatar en un cabezazo de Tito al que respondió Roberto con una mano
prodigiosa, mientras que, en la otra área, Ighalo, Orellana y Mainz, en
tres ocasiones consecutivas, perdonaron el 2-0 antes de que Piti
volviera a poner en apuros a Roberto.
Otra gran atajada de Rubén en el segundo intento de gol olímpico de
Orellana dió paso a un dominio casi absoluto del Rayo, aunque las
ocasiones más claras fueron para los locales, sobre todo un mano a mano
de Orellana ante Rubén desperdiciado por la lentitud del chileno.
El debut con los rojiblancos del malagueño Carlos Aranda, que jugó sus
primeros minutos sin haberse entrenado ni una vez con sus nuevos
compañeros tras salir del Real Zaragoza, dio oxígeno a los suyos ante un
Rayo que perdió fuelle con el paso de los minutos.
De
hecho, en una contra local, el malagueño cedió el balón a su paisano
Recio para que, con un potente y cruzado disparo desde fuera del área,
firmara el 2-0 a falta de diez minutos para el final.
Los visitantes, con más buen juego y fé que llegadas peligrosas, lo
siguieron intentando hasta la conclusión ante un Granada que completó un
choque sin errores defensivos y que dió una alegría a su afición.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario