MAXI SALVA EL EMPATE ANTE LA ROMA

Un penal marcado por el argentino Maxi López (94') en el último suspiro del partido le dio al Torino el empate a uno en casa ante la Roma, que se había adelantado con una falta del bosnio Miralem Pjanic (83') y que sigue sin poder levantarse tras la paliza de Barcelona y la derrota ante el Atalanta.
En la primera parte el partido fue muy táctico, sin claras ocasiones de gol, la mayor noticia fue la nueva lesión del marfileño de la Roma, Gervinho, que volvía al once y que tuvo que retirarse en el 25' por otro problema muscular.
El duelo siguió el mismo guión también en la segunda parte, hasta cuando Pjanic adelantó a su equipo con un lanzamiento de falta directa que terminó sorprendiendo al portero.
Cuando el partido estaba a punto de terminar, el Torino disfrutó de un penal por falta del griego Kostantinos Manolas sobre el delantero Andrea Belotti. El argentino Maxi López transformó desde los once metros con seguridad y firmó el 1-1 con el que los turineses se ponen octavos, con 22 puntos, y que prolonga la racha
negativa del Roma, que no gana desde hace cuatro partidos.

EL GLADBACH SE BAJA AL CAMPEÓN

El Bayern que era el único invicto en las grandes ligas europeas, sufrió ante el Borussia Mönchengladh su primera derrota (3-1) en la presente Bundesliga. La noticia del regreso de Franck Ribéry, de baja por lesión desde marzo, con gol incluido, fue lo único bueno para el líder del campeonato alemán,  el Borussia Dortmund puede ponerse esta misma tarde a 5 puntos si vence en casa del Wolfsburgo. También es la primera vez que el Bayern encaja tres tantos esta temporada.
Fue André Schubert, el técnico que sucedió en septiembre a Lucien Favre, entrenador de cuyo estilo se declaraba siempre admirador Guardiola, el que ganó al Bayern de Pep y sin paliativos en un partido que se decidió en la segunda parte. Así, Oscar Wendt (54') marcó el primer tanto del M’gladbach, Lars Stindl (66') el segundo y Fabian Johnson (68') fue autor del tercero.
Fue en el minuto 75, ya con con el 3-0 en el marcador, cuando Franck Ribéry, convocado el viernes por
sorpresa tras 9 meses KO, entró por Robert Lewandowski y sólo 6 minutos después, en el 81', el extremo francés marcó con la derecha tras una gran combinación con Müller y Vidal. El tanto no sirvió para evitar la derrota de los de Guardiola, pero para Ribéry supuso el final de un calvario, un periodo en el que muchos llegaron a dudar de que su carrera pudiera continuar.
El descuento llegó demasiado tarde para un milagro ante un Gladbach que, desde que André Schubert llegó al banquillo, no ha perdido un sólo partido en la Bundesliga y ha ascendido desde el último lugar hasta las casillas que dan plaza en la UEFA Champions League.

LA BBC MAQUILLA EL PRESENTE DEL MADRID

Getafe aguantó lo que pudo ante un Real Madrid que salió con todo (4-1), consciente que el encuentro de hoy no sólo debía ganarlo, si no hacerlo de una manera convincente para hacer olvidar el roche, la bronca con la que la afición despidió al equipo en el Clásico y peor aún lo de la inminente eliminación de Copa del Rey. Los aficionados y jugadores se volvían a ver las caras con el Getafe esperando poder aprovechar esa
tensión ambiental para sacar tajada de su visita a Chamartín. Pero ni los azulones son el Barça ni el Madrid fue el del Clásico, especialmente la BBC. Si ante el Barça, ni Bale, ni Benzema ni Cristiano Ronaldo estuvieron, ante el Getafe volvieron a recordar al tridente que recibió no hace tanto los elogios del planeta fútbol. Con total libertad de movimientos arriba y con Modric, James y Kroos sin la presión que tuvieron ante el Barça, el Madrid comenzó la goleada en el minuto cuatro con el 1-0 de Benzema (4') a centro de Pepe. Un gol que calmaba mucho el ambiente en una grada que pasaba del silencio al éxtasis con muy poco porque estaba deseando aplaudir a los suyos,
Tras el 1-0, el Real Madrid no bajó el ritmo y siguió acosando a Guaita que evitó más goles blancos, pero nada pudo hacer para que Benzema (16') marcara el 2-0. Era la tarde del francés que fue felicitado por todos sus compañeros. El partido era un festival blanco ante un Getafe que le dejaba hacer lo que quería al Madrid y que apenas se acercaba al área de Keylor. El 3-0 blanco era cuestión de tiempo y lo marcó Bale (35') a pase de Cristiano con una bajada de cabeza prodigioso, el mismo CR7 (39') puso el 4-0 al culminar una contra conducida por Kroos. La BBC había vuelto a sintonizarse . Con ese 4-0 y el partido sentenciado, se llegó al descanso con la sensación de que en la segunda mitad se iba a ver una goleada histórica del Real Madrid a un Getafe que nunca fue rival para los blancos. 
El dominio local siguió en la segunda mitad pero esta vez sin goles y con una cierta falta de ambición que convirtieron el encuentro el aburrido.
La grada ya estaba comenzando a mosquearse cuando Alexis (69') puso el 4-1 en un saque de esquina. Eso provocó que la afición blanca, a pesar del resultado, pitara a los suyos por no ser ambiciosos, por no ir a por más goles y es que está visto que la grada del Bernabéu está para darle pocas o ninguna concesión a los suyos. El Getafe vio que ahí se le abría una puerta para poder maquillar el resultado, esos pitos hicieron reaccionar a los blancos pero a la afición blanca no le engañaron con eso y no dudó en seguir pitando al equipo por su desidia. Así, con esa banda sonora y con escasas llegadas de ambos equipos se llegó al final de un partido que comenzó con aplausos para el Real Madrid y acabó con pitos por la actitud de los jugadores de Benítez.