Ambos equipos libraron un áspero partido que ambos encarrilaron necesitados de puntos.
Pese a un fútbol precario, los locales gozaron de dos buenas oportunidades de gol en la primera mitad, ambas por vía aérea: primero García forzó la intervención de Vicente Guaita con un cabezazo picado, luego el ecuatoriano Felipe Caicedo también peinó un tiro de esquina que despejó Alvaro Arroyo a un paso de la línea de gol.
El Getafe combinaba mejor, aunque tan solo contabilizó un tardío zapatazo de Pablo Sarabia, bien neutralizado por Kiko Casilla.
Víctor Sánchez también probó fortuna tras la reanudación, pero la mejor ocasión fue para el getafense Karim Yoda, quien se plantó solo ante Casilla y disparó con potencia, aunque desviado.
El error ofició de punto de inflexión, así como el relevo de Caicedo por Stuani, quien dotó de mayor empuje el ataque "periquito", fue en ese tramo cuando abrió el marcador el Espanyol gracias a una suave asistencia de Salva Sevilla al corazón del área que empalmó García a la red.
Con el partido cuesta abajo para los blanquiazules, Lucas Vázquez desbordó por la derecha y retrasó para Stuani, quien remató en el área chica y enganchó su propio rechazo a las mallas para el 2-0 final.
El Espanyol se dio un soplo de aire fresco, de tranquilidad, y un golpe de confianza de cara al futuro inmediato, como lo precisa con urgencia el Getafe, atrapado en tantos frentes que no sabe el camino de salida hacia la calma.
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