El Chelsea de Rafa Benítez conquistó la UEFA Europa League al derrotar por 1-2 a un
Benfica que jugó mejor, pero perdonó demasiado, puso el juego y el Chelsea el tino.
Quizá,
porque condicionado por las lesiones de John Terry y del belga Edin
Hazard, Rafa Benítez trastocó sus planes y el equipo lisboeta lo
aprovechó para dominar el juego.
El técnico español situó a
Gary Cahill junto a Branislav Ivanovic en el centro de la defensa y
volvió a adelantar al centro del campo a David Luiz, para formar la
pareja de mediocentros con Frank Lampard.
No le
salió demasiado bien, porque el Benfica fue el claro dominador durante
todo el primer tiempo y, si no rentabilizó su presencia en el campo
rival, fue porque le faltó aplomo para culminar sus numerosas llegadas
al área, ni el paraguayo Óscar Cardozo, ni los argentinos Nico Gaitán y
Eduardo Salvio, ni el español Rodrigo Moreno tuvieron la suficiente
claridad para encontrar la meta de Petr Cech.
Al contrario,
la mejor ocasión del primer tiempo fue del Chelsea; un disparo desde
fuera del área de Lampard que despejó con apuros Artur, fue, en
realidad, la única que tuvo el equipo de Benítez, con Mata y Óscar
desconectados y Fernando Torres, aislado.
Para la segunda mitad el Benfica siguió desperdiciando su dominio y el
Chelsea dando la sensación de estar superado.
Pero lo que
varió fue el marcador, a la hora de juego, mientras el conjunto lisboeta
se lamentaba de la enésima aproximación perdida, un remate de cabeza
del "Toto" Salvio, Cech sacó con la mano hacia el centro del campo, ahí,
con un toque sutil, Mata envió el balón a Torres y, el "Niño", con el
balón controlado y en carrera aún es infalible; superó a Luisao y
regateó al meta Artur para adelantar a su equipo (59').
Sin
embargo, con todo a favor, no sentenció el Chelsea y el Benfica halló el
empate gracias a un penal por mano del español César Azpilicueta que
ejecutó Cardozo (68'), reventándole el arco a Cech.
Se quedó sin dueño el encuentro
desde ese momento, Torres reclamó un penal por un jalón de camiseta de Luisao
dentro del área y Lampard envió un
cañonazo al larguero, siete minutos después.
Con el título
expuesto a un único acierto, fue Ivanovic el que acertó en el último
minuto del descuento, remató de cabeza en el 93', un tiro de esquina de Mata, convirtió al Chelsea en
campeón y llevó al desconsuelo al Benfica, "maldito" en finales
europeas desde que ganase al Real Madrid en 1962.
Chelsea, vigente campeón de la Liga de Campeones, acumulará durante
diez días los dos principales títulos europeos y Benítez, denostado
durante toda la temporada por una parte de la afición "blue", se
despedirá con otro trofeo continental en su palmarés.
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