Un resultado que determinó el rebaso de los emilianos sobre el conjunto de López: en efecto, el local ahora comparte con Torino y Parma el onceavo escalón, todos con 32 puntos, mientras que su rival se quedó con 31 unidades y ahora se ubica decimocuarto.
Con la ventaja, el anfitrión pudo controlar con atención y calma y aprovechar de los espacios que le concedía su rival, en el intento de empatar, para crear nuevos peligros, al minuto 18, Diamanti recibió por derecha, entre el área y la línea lateral, se la acomodó sobre la zurda y desde ahí, a pesar de la distancia y del poco ángulo, le pegó con un fierro: el balón tomó efecto hacia el arco y se metió en la parte alta de la red lateral que sale desde el palo más lejano, un gol realmente impresionante.
Cagliari quiso reaccionar, pero tuvo que enfrentarse a un Bologna muy inspirado, que no le concedió absolutamente nada, al contrarios, siguió creando ocasiones especialmente en el segundo tiempo los locales crearon mucho y podían hasta golear, si Gilardino hubiese encontrado mayor eficacia.
Al 56', Pisano cumplió un tackle muy duro y peligroso y se llevó merecidamente la tarjeta roja, un episodio que cerró definitivamente el partido, el marcador, en cambio, sufrió otra variación, cuando ya en minutos de descuento Pasquato controló a treinta metros desde el arco y se animó a pegarle, encontrando una trayectoria inapelable y firmando así la tercera anotación de un partido que su equipo interpretó de manera perfecta.
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