Con el primer puesto del Grupo C garantizado, la noche se presentaba plácida para los hombres de Manuel Pellegrini, con césped nuevo, La Rosaleda volvió a ser una fiesta en un torneo en el que el conjunto malagueño acabó primero del grupo C, y por ese motivo el técnico Manuel Pellegrini, presentó un once con muchas novedades.
Fue en una contra cuando finalmente llegó el 1-0, Seba Fernández recogió bien un balón en el costado derecho, se internó en el área belga y esperó una eternidad hasta que finalmente sacó el balón hacia fuera para que Duda (45'), con su zurda de francotirador, pusiera suavemente el balón en una escuadra inalcanzable para Proto, un gol de los que hacen daño, al borde del descanso.
Pero el segundo tiempo arrancó también con un gol psicológico, una contra sin excesivo peligro del Anderlecht acabó con un rebote en Mbokani tras un despeje de Onyewu que sirvió a un atento Jovanović (50') para batir con una suave vaselina a Kameni, el empate hizo mover inmediatamente el banquillo a Pellegrini, que buscó más profundidad por banda metiendo a Jesús Gámez y desplazando a Sergio Sánchez al centro de la defensa, pero el Anderlecht quería más y Jovanović de nuevo atenazó los corazones de la afición local con un potente zurdazo que escupió el palo izquierdo del marco de Kameni.
La hinchada
belga se hacía sentir en las tribunas en las que había unos 25.000
espectadores, pero en Italia todo seguía igual y, para colmo, los
malaguistas consiguieron anotar el segundo, otra vez en los pies de Duda (61'),
el más claro y peligroso en ataque, que completó su doblete,
tras controlar con clase un balón que le llegó nuevamente desde la
derecha, y cruzarlo ante la salida del portero rival.
Mientras
tanto, la policía andaluza intentaba controlar el descontento de la
hinchada belga, aunque no mucho, se animó con el postrero gol
del congoleño Dieumerci Mbokani (89').
El Anderlecht tendrá que centrarse en su liga para intentar volver a la Champions la temporada que viene.
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