La selección española se reencontró en el Mundial 2014 con su pasado
más oscuro, el que muestra una acumulación de desilusiones hasta su
único éxito, en Sudáfrica 2010, con una decepcionante defensa del título
mundial, marchándose por la puerta de atrás de Brasil.
La "generación de oro" del fútbol español escribió una de las páginas
más negras de la historia de la Roja, eliminada a las primeras de
cambio de Brasil 2014 tras ser goleada ante Holanda (1-5) y no salir de
la depresión frente a Chile (0-2).
Nunca había perdido España ante Chile en diez precedentes y lo hizo
para enterrar las opciones de resucitar que tenía en Maracaná. Sumó un
capítulo más a una larga lista de desilusiones mundialistas, se imponen a
las alegrías en las diecisiete participaciones de la selección española
en los Mundiales de fútbol.
Tocó el cielo en Sudáfrica 2010, sufriendo en la fase de grupos tras
una inesperada derrota inicial ante Suiza, pero los triunfos ante
Honduras y Chile quitaron la presión e iniciaron un camino a la gloria
con imponente triunfo en semifinales ante Alemania con el cabezazo de
Carles Puyol (1-0) y la final del Soccer City de Johannesburgo donde
Andrés Iniesta dejó su nombre para la posteridad con su tanto en el
minuto 116, en la prórroga, ante Holanda.
Hasta ese momento el único resultado de relumbrón había sido el
cuarto puesto que alcanzó la Roja en Brasil 1950. Con Guillermo
Eizaguirre en el banquillo y con el histórico gol de Telmo Zarra ante
Inglaterra. De ahí hasta los cuatro tantos de Emilio Butragueño a
Dinamarca en los octavos de final de México 1986, como siguiente momento
estelar de España en la máxima competición mundial.
La segunda mejor clasificación llegó en el Corea y Japón 2002, con
José Antonio Camacho como seleccionador y cuando acabó quinto de forma
dolorosa por decisiones arbitrales del egipcio Gamal el Gandhour ante
Corea del Sur. Los penales extendieron una maldición que se acabó en
Sudáfrica. Sin embargo, la defensa del título no pudo ser más
desilusionante.
Esta eliminación entierra deportivamente a una generación dorada
española, que ganó el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012, y
se adivina una operación salida de jugadores como Iker Casillas, Xavi
Hernández, Xabi Alonso y David Villa, entre otros.
Si se hubieran disputado el derecho a quedarse con el apodo de "La
Roja", Chile se lo ganó ampliamente, ante una España que lo único que le
quedó de ese color fue una actuación sonrojante.

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