Tras dos derrotas consecutivas, Madrid salió a jugar envuelto en la duda y sin mucho margen de error. Necesitaban, además, una demostración de poder que contentara a la inclemente grada del Santiago Bernabéu, necesitaba resarcirse, sobre todo, Gareth Bale, cuyo alto costo empieza a ser cuestionado por la afición.
El galés había sido ridiculizado luego de fallar de una manera un tanto
cómica en un mano a mano en la primera parte, cuando en un intento de
disparo dio una patada al césped que provocó que tropezara frente a
Rubén, pero el hombre más caro del mundo se levantó para hacer de su
participación en el encuentro la más determinante de todas. Colaboró en
cuatro de los cinco tantos; dió la asistencia a Cristiano Ronaldo en el
primer gol y comenzó la jugada del segundo, el tercero y el cuarto,
fueron suyos.
La lluvia incesante complicó la labor de los hombres de Ancelotti, en
particular la de Asier Illarramendi, que hacía de Luka Modric, pero le
costaba lo indecible acertar un pase o ejercer presión a la salida del
rival, el Rayo, siempre valiente, no parecía tener un plan claro; la
diferencia abismal de presupuestos, el más rico contra el más pobre, era
clara. Y aún así, los de Jémez ponían gran empeño en plantar cara ante
los vecinos pero apareció Cristiano Ronaldo (15') para aclarar el camino en una jugada
que recordó al poderoso tridente en su momento de máximo esplendor, el
portugués culminó una cabalgata con un potente disparo cruzado imposible
de detener para Rubén, el pase filtrado desde la derecha, medido con
precisión a donde llegaba el portugués, llegó desde las botines de Gareth
Bale, quien fue el primero en correr a abrazar a la gran estrella del
equipo.
La primera parte se hacía eterna; Madrid había bajado las revoluciones y
más allá de los intentos de llegada con balones largos, no parecía
tener mucha intención de sentenciar.El susto de la noche lo dejó Cristiano, juega el portugués lesionado, con molestias en la rodilla izquierda, un golpe le dejó tendido y sangrando en la misma zona de su dolencia. Cojeó en la recta final del primer acto pero en el segundo demostró que está para jugar en Liga de Campeones, sólo una lesión grave alejaría del terreno de juego a un jugador que quiere jugar todo y que hoy se fue cabizbajo porque quería más tantos con su firma.
En la reanudación, el Real Madrid encontró los goles sin tener que mejorar su fútbol, comenzó a aprovechar los espacios que dejó en defensa el Rayo, oro para la velocidad de Bale, Di María y Cristiano, ellos fabricaron el segundo, que cedió Cristiano a Carvajal (55').
Con el triunfo en el bolsillo llegó la goleada, tras un cabezazo al lateral de la red de Saúl y con errores que nunca se pueden cometer en el estadio de un grande, Di María inventó el tercero con una carrera y regalo a Bale, que también marcó el cuarto con una carrera todo el campo tras un saque de esquina del Rayo.
La fiesta, con Isco ya en el campo, la cerró un jugador picado por la falta de oportunidades, Morata se enfadó con Cristiano, que no le pasó cuando tenía la portería vacía para marcar, y liberó su rabia con un derechazo a la escuadra desde el pico del área grande.
El cuadro de Vallecas se tuvo que jugar los últimos 5 minutos con uno menos, pues había agotado ya los cambios cuando José Carlos tuvo que abandonar el terreno por una lesión.
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