Mal, con un juego mediocre y sin ideas, el Betis se fue diluyendo con el paso de los minutos hasta llegar al descanso y sin que su ataque diera muestras de auténtico peligro.
El Granada, con el recuperado Dani Benítez, y con más ambición, que buen juego, sembró de dudas el juego de los verdiblancos hasta el extremo de que el técnico Pepe Mel se desgañitó en la banda para poner orden a un equipo que se movió al filo del abismo.
Dani Benitez pudo dejar resuelto el partido en los albores del segundo tiempo, en un defectuoso despeje de la zaga bética, pero su remate salió ajustado al poste izquierdo de Adrian.
Y fué Rubén Castro el que llevó la ilusión a los béticos, en el minuto 62, aunque un nuevo error de la zaga verdiblanca, el enésimo, posibilitó que Mikel Rico, con habilidad y calidad, recortara a un defensa y adelantara otra vez al Granada (1-2), ya en el minuto 73.
El marroquí de origen francés
Youssef El-Arabi, en el minuto 83, a punto estuvo de aprovechar otra
"cantada" de la zaga verdiblanca, con lanzamiento desde el borde del
área y cruzado, al que no llegaba Adrián, pero el balón salió fuera.
Un
quiero y no puedo fue lo que hizo el Betis en la segunda parte, y al
final se produjo un resultado que se repite por segunda campaña
consecutiva en el Villamarín y que da al Granada una dosis de ánimo para
afrontar su complicada situación en la tabla clasificatoria.
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